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A mí no me engañas

Sigues comprando Happy Meal.

Admítelo, va.

Bueno, hoy estaba leyendo un libro

que se llama Véndele a la mente, no a la gente,

de Jürgen Klaric.

Un genio en neuromarketing.

Y en su libro comentaba de dónde surgió la idea del Happy Meal.

Y realmente me parece un buen tema para comentar.

Te ubico un poco.

Esto pasa en Guatemala, a principios de los años 70.

Una mujer llamada Yolanda Fernández de Cofiño, dueña de un establecimiento de McDonald's.

El caso es que esta pobre mujer estaba desesperada,

ya que sus hijos, cuando venían a comer a su local, no comían.

Joder, que tus propios hijos no se coman las cosas que les cocinas tiene que ser un golpe bajo.

Pero,

seamos sinceros, este tipo de comida gusta a todo el mundo.

Sea más o menos sana, te plantan una hamburguesa del Mac delante y te la comes.

Y la señora Cofiño se dio cuenta de algo: sus hijos no estaban pensando en comer.

Ellos querían correr, jugar, estar haciendo cosas.

Cosa normal entre niños de 5 a 9 años.

Y ahí estaba el problema real.

Y una vez tienes el problema de verdad identificado, lo tienes hecho.

Esta señora dijo: pues vamos a hacer un menú pequeño para que los niños puedan comer mientras juegan, corren...

Y de ahí sale el Happy Meal.

Pero ojo, aquí no acaba la cosa.

Porque, gracias a esto, el publicista Bob Bernstein propuso lo siguiente: los niños quieren hacer algo mientras comen.

Y se fijó en que su hijo, mientras comía, estaba empanado con la caja de cereales.

Y de ahí salió la idea de poner un juguete.

En fin, así es como los niños empezaron a comerse la comida de McDonald's.

Ya que los cabroncetes de sus padres les decían:

"Niño, hasta que no te comas eso, no abres el juguete."

Y nada, eso es todo.

Hasta la próxima.